NUDOS

Inevitablemente, y por fortuna, nuestros hilos se encuentran con los de infinidad de personas a lo largo del camino. Muchos de ellos pasan al lado sin llegar nunca a tocarse. Pero otros tantos se entrecruzan, se enredan y muchas veces llegan a formar nudos irrompibles, enmarañados con nuestro propio hilo. Esos encuentros, esos nudos, dejan huella para toda la vida y tensan a menudo los hilos para que éstos vuelvan a encontrarse.