De puntillas por Vientiane

¿Cómo se hace para vivir sin una pierna? ¿Cómo es, de repente, levantarte y tener que cruzar un puente de madera con una prótesis y una muleta? ¿Cómo se acostumbra uno a la pérdida de una extremidad sin tener recursos para hacer frente a rehabilitaciones y operaciones? No creo que sea algo sencillo de imaginar, pero la ONG COPE, en Vientiane, te invita a que lo pruebes y te ayuda a, al menos, plantearte estas preguntas.

Bombas de racimo en el centro COPE - Vientiane, Laos

El centro COPE (Cooperative Orthotic and Prosthetic Enterprise) es una de las visitas más potentes y esclarecedoras que puedes hacer en la capital de Laos. Te va a ayudar a comprender gran parte de la realidad del país y te va a dar en la cara con una situación de la que, aunque conocieses algo, quizás no eras plenamente consciente.

Marta en COPE, Vientiane, LaosTristemente, Laos es el país más bombardeado de la historia, con más de dos millones de toneladas de bombas arrojadas sobre su territorio durante la guerra de la vecina Vietnam. Muchas de estas bombas, sobre todo las de racimo, quedaron enterradas en sus campos y sin explotar, pero aún activas a día de hoy, causando lesiones y muerte a una parte significativa de la población rural, muchos de ellos, niños.

Los activistas de COPE ofrecen tratamiento médico y psicológico a los afectados e, igualmente importante, tratan de informar y concienciar del problema, desconocido para muchos, a través de vídeos, fotografías e incluso una réplica de una vivienda tradicional en la que restos de material bélico se emplean de manera natural para crear objetos cotidianos. Y allí te ves tú, después de haberte empapado de datos y cifras escalofriantes, tratando de hacer equilibrios con tu mente sobre una sola pierna para poder asimilar la información y los testimonios recibidos.

Sales de nuevo a la calle y Vientiane ya no es igual. Visitas sus principales atracciones pero, para ser sinceros, el resto de la ciudad pasa sin mucha pena ni gloria. Más bonito o más feo, pero sin una carga emotiva que te haga prestarle una atención especial. Durante un par de días recorres sus calles sobre la bici de Lauri, el finlandés que te está alojando, corriendo del antiquísimo templo Si Saket a la brillante Pha Tat Luang, símbolo de la ciudad, completamente recubierta de oro y digna de aparecer incluso en alguno de sus billetes.

Templo Sisaket en Vientiane, Laos

Templo Pha That Luang, Vientiane, Laos
Pedaleando llegas también a Patuxai o Arco del Triunfo de Vientiane, levantado para honrar a aquellos que lucharon por la independencia contra Francia, aunque hoy lo tengan como “un horrible monstruo de hormigón nada impresionante”, donde lo que más sorprende es una chocante placa en uno de sus muros, con un llamativo derroche de humildad y autocrítica destructiva difícil de encontrar en cualquier otro edificio del mundo.

Patuxai, Arco del Triunfo en Vientiane, Laos
Placa en Patuxai, Vientiane, Laos

Por último, te acercas al Buddha Park, un recinto extraño y delirante en el que se agolpan esculturas budistas e hinduistas, hechas de cemento en todos los tamaños y formas. Sería el calor que hacía a las dos de la tarde o sería la sucesión casi onírica de dioses, animales y demonios, pero saliste del parque con sudores y sin haberle encontrado demasiada gracia al asunto.

Buddha Park, Vientiane, Laos

Crepe de Arroz en Vientiane, Laos En cualquier caso, no todo fue anodino en Vientián y también disfrutaste de lo lindo en una fiesta de cumpleaños que terminó, como es de esperar en Laos, en un reservado con karaoke; cocinando improvisada e imaginativamente con tu host con las pocas cosas que quedaban en la nevera; corriendo hasta el centro de la ciudad para almorzar crepes de sticky-rice y café con leche de coco; o con las charlas sobre todo y sobre nada en una hamaca del balcón asomando al río Mekong.

Pero tu mente se quedó en COPE, en el centro que alivia dolores y despierta conciencias, y el resto de Vientiane permaneció enterrado bajo toda esa montaña de sentimientos y sensaciones.

Quizás tenía que ser así…

 

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