La maldición de los monumentos en restauración

Templo de Wat Arun - Bangkok¿A quién no le ha pasado alguna vez que sale de viaje y el monumento principal que iba a visitar está en restauración? Así que te quedas con un palmo de narices y con la frustración de no poder disfrutar de ese edificio con el que llevabas meses soñando. Además, no suele ser algún templito menor, sin importancia, que más o menos te da lo mismo pasar por alto. No. Suele ser la estrella del viaje. ¡Y lo peor es que le haces la foto al monumento en cuestión, con sus andamios, sus lonas y todos sus avíos! Como para demostrar que tú, aunque no lo hayas visto, has estado ahí. A mí me pasó, por ejemplo, con Notre Dame de París y tuve esa espinita clavada hasta que regresé años después a la capital francesa.

Pues en los primeros días de viaje ha vuelto a suceder. No había pasado ni una semana cuando ya me he topado con la primera obra de arte andamiada. Ha sido en el templo de Wat Arun, el templo de la Aurora, en Bangkok, decorado con porcelanas provenientes de China, que precisamente era el que más ganas tenía de conocer… Aun así, pagué la entrada, por si había algo que todavía se pudiese ver; por no decir que no estuve en Wat Arun aunque lo tuve enfrente.

Quizás un poco temerariamente para nuestros estándares europeos, te puedes acercar a pie de andamio y pasear por el exterior del templo, disfrutando de ese medio camino entre lo renovado y brillante y lo que está cubierto de humedades, de suciedad, de paso del tiempo…

Templo de Wat Arun - BangkokSorprendentemente, la visita, si se puede llamar así, me encantó. Tenía algo mágico ese atardecer sin apenas turistas alrededor; esas torres impresionantes que sólo se intuían bajo el amasijo metálico de los andamios; esos detalles repetitivos que a veces eran de renovados vivos colores y otras no podían esconder los años que por ellos han pasado.

Templo de Wat Arun - BangkokPor una parte está bien saber que se toma interés en mantener las obras de arte y se invierte en ello. Es parte del precio que tenemos que pagar por poder seguir disfrutando de las maravillas de este mundo, pero da una rabia y un sentimiento de impotencia…
Por otra parte, y tratando de ser optimista, siempre te lo puedes tomar como la excusa perfecta para regresar a esa ciudad que te ha gustado tanto.

En cualquier caso, las restauraciones y los trabajos de reparación, queramos o no, son algo con lo que tenemos que convivir durante los viajes y seguiremos encontrándonoslos siempre.  Así que propongo realizar una galería de edificios u obras de arte que hemos visitado en plena tarea de renovación y que han quedado pendientes para una segunda vuelta.

Dicho esto, inauguro el sanatorio de monumentos del mundo con el templo de Wat Arun en Bangkok.

¿Alguien se anima a ampliar la colección?

Templo de Wat Arun - Bangkok

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12 comentarios en “La maldición de los monumentos en restauración

    1. Marta

      ¡Pero ese motivo para no haberlo visitado da mucho más de sí para poder contarlo después!
      Además, a Berlín hay que volver siempre, sí o sí, así que ya tendrás más ocasiones de verlo. :)
      Muchos besos.

    1. Marta

      jejeje, hombre, prisa no tengo ninguna, pero quedarme ya en el primera parada me parece demasiado, ¿no?…
      ¡Mejor vuelvo al final del todo para ver si ya han terminado!

    1. Marta

      Me alegro de que te guste, guapísima. Como digo, el paseo fue una maravilla, y absolutamente genial tener esas cerámicas al alcance de la mano.
      Un besazo.

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