Las sonrisas de Colabora Birmania

Después de un mes viajando de un lado a otro de Tailandia, tratando de empaparte de todo cuanto ves y escuchas, estás casi casi lista para dar el paso hacia el siguiente país de tu ruta. Pero antes de continuar a Myanmar te queda una tarea pendiente, una visita que quieres hacer, sí o sí, para poder proseguir. Aprovechando que tienes que parar en Mae Sot para cruzar la frontera contactas con la ONG Colabora Birmania, de los que sabes a través de internet, para conocer de primera mano la labor que realizan.

Colabora Birmania. Mae Sot, Tailandia

Javi y Rebeca te reciben con la mejor de las sonrisas aunque sea bien temprano y, antes de comenzar su jornada de trabajo, te dejan con el alma trasquilada cuando te ofrecen algunos datos acerca del estado de los derechos humanos en Myanmar, país que ha atravesado la dictadura militar más larga del mundo, cercana a 50 años. ¿Sabías que aproximadamente la mitad de las mujeres pertenecientes a minorías étnicas han sido violadas alguna vez en su vida? ¿O que tener un fax en casa estaba penado con la cárcel hasta hace muy poco? Ante esta situación, miles de personas se ven forzadas a abandonar el país en busca de mejores oportunidades y muchas de ellas, tantas como tres millones, viven en Tailandia como refugiados. Sólo en Mae Sot hay 180.000 y sin ninguna solución a su situación a la vista, por lo que se hace fundamental el trabajo de Colabora Birmania y tantas otras ONG que operan en la zona.

Colabora Birmania. Mae Sot, Tailandia Desde su oficina nos montamos en el todoterreno y nos perdemos por caminos llenos de barro para llegar a las dos escuelas que mantienen. Primero, la Chicken School, una guardería a la que pusieron ese nombre porque pollo era lo que les servían todos los días a los niños que atendían, aunque yo creo que más bien es porque 85 pequeñines jugando, gritando o repitiendo la lección parecen más bien un corro de pollitos esperando a que la mamá gallina llegue con la ración del día.

Después de ver a los más pequeños vamos a la escuela Km. 42, construida y mantenida por Colabora Birmania pero gestionada localmente, un macroproyecto que acoge a casi 500 niños, muchos de los cuales viven internos en el complejo. Nada más bajarnos del coche, los trabajadores nos saludan con abrazos, sonrisas y palabras de cariño de las que se entienden aunque no hables el idioma. Enseguida, los niños que están en el recreo se acercan curiosos para jugar con nosotros. Los que están aún en clase siguen obedientes en sus bancos, pero no dejan de mirarnos por el rabillo del ojo. Otros siguen jugando un reñido partido de fútbol.

Colabora Birmania. Mae Sot, Tailandia

No sé el tiempo que pasamos en el Km. 42, pero a mí la mañana se me fue volando en ese “pequeño gran mundo” que ofrece una nueva oportunidad a niños con un futuro incierto. Justo es en el kilómetro 42, ni uno antes ni uno después, donde las risas suenan más fuerte, las carreras son más emocionantes y los columpios vuelan más alto.

Colabora Birmania. Mae Sot, Tailandia

No pretendo convencer a nadie, pero si estás pensando en colaborar con alguna ONG y no terminas de fiarte, te digo que esta tiene muy buena pinta, que, por lo que yo he visto, los fondos que reciben están bien empleados y que la cara de felicidad de los niños que yo vi en el Km. 42 no están pagadas con los 10€ al mes que cuesta el hacerse socio.

Por si acaso, te recuerdo dónde puedes encontrarlos: http://colaborabirmania.org. 😉

Colabora Birmania. Mae Sot, Tailandia

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4 comentarios en “Las sonrisas de Colabora Birmania

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