La noche de Loi Krathong

Mar 24, 2016

Escrito por

Marta

Cierra los ojos y piensa un deseo. Ahora imagina la forma más bella en la que te gustaría estar pidiendo ese deseo. A poco que pienses es fácil que te venga la celebración de Loi Krathong a tu mente y, si no es así, ya me encargo yo de contártelo…

Loi Krathong

Loi Krathong es una festividad que celebra el fin del ayuno budista, coincidiendo con la luna llena del duodécimo mes del calendario tailandés. Sólo vivir esta fiesta ya puede ser un deseo en sí mismo.

De casualidad, y sin haberlo planeado, Loi Krathong te cogió de lleno en un país budista, así que te preparaste con toda la ilusión para celebrarlo junto a todos los locales.

Loi KrathongLa pequeña ciudad de Luang Namtha comienza los festejos muy temprano, antes de que amanezca, cuando prácticamente todos sus habitantes se dirigen a uno de sus templos, en lo alto de una colina, para dar las gracias a Buda y realizar ofrendas en forma de dinero, comida o barritas de incienso. Niños, mayores y ancianos están ya en los alrededores de la pagoda cuando tú llegas, a pesar de que aún no ha salido el sol. Algunos ríen, otros oran dentro del templo, la mayoría rebosa alegría y todos absolutamente, y especialmente todas, se han acicalado con esmero para la ocasión. Los mejores saris y sihns se reservan para este día y los más jóvenes se hacen selfies sin parar.

Después de varias horas de recogimiento en la pagoda los fieles vuelven a sus hogares o sus trabajos y comienzan los preparativos para la noche, cuando realmente tiene lugar Loi Krathong.

Desde la tarde ya se empiezan a ver por la calle puestecillos donde los niños venden los krathong, o barquitos hechos a mano con hojas de banano. Los hay desde muy sencillos hasta tremendamente elaborados, pero todo el mundo pasa la tarde entretenido con esta manualidad, que, cuando caiga la noche, será echada al río, con una velita en lo alto, para que la corriente arrastre consigo todo lo malo que el año haya podido traer. Además de los improvisados puestos con las velas flotantes, las calles que llevan al río se llenan de vendedoras con frutas, dulces y arroz cocinado en las cañas de bambú. Todos están nerviosos, la ciudad está más alborotada que nunca, ruidosa, risueña y con ganas de que la luna luzca ya en lo alto, grande, redonda y brillante.

Krathongs en Laos

 

Sticky rice en bambúPara formar parte de la fiesta has comprado un krathong que se lleve consigo las malas energías, aunque el mismo viaje ya se está encargando de eso. Sólo queda esperar a que Luang Namtha al completo desfile delante del río limpiando sus almas para empezar el año con nuevas fuerzas.

Loi Krathong en Laos Los primeros en acercarse a la orilla son un padre con su hijo pequeño, de no más de dos años, y que probablemente celebre esta fiesta por primera vez. Ya todo está a oscuras y tú disfrutas viendo maravillada a ese joven padre transmitiendo la tradición a la siguiente generación, explicando cómo hay que encender la velita, dejando con cuidado la plataforma de banano sobre el agua y agitándola después un poco para que empiece a navegar río abajo, hacia el inmenso Mekong.

Poco a poco va llegando más gente, todo el pueblo, y el río comienza a llenarse de pequeños puntos de luz que avanzan lentamente hasta perderse en la negrura de la noche. Tú, tímidamente, en un momento íntimo a pesar de estar rodeada de gente, también tomas tu barquito vegetal, enciendes la velita y lo dejas en el agua, emocionada por lo precioso del ambiente y por la esperanza de que efectivamente el río lleve consigo cualquier lastre, cualquier peso que te pueda hacer más pesado el camino. Seguro que la vela y el Mekong cumplirán su misión.

Loi Krathong en Luang Namtha

Una vez que estás lista para empezar el año con energía renovada es el momento de pasar a la segunda parte de Loi Krathong y pedir un deseo. También el fuego tiene una tarea importante que cumplir aquí y es que tendrá que elevar cientos de farolillos de papel al cielo, llevando los deseos hasta lo más alto, allí donde puedan cumplirse.

Loi Krathong en Laos

La gente está tan contenta, tan de buen humor, tan por la labor de ayudarse unos a otros y comenzar un nuevo año con buen pie, que no puedes evitar dejarte llevar por el entusiasmo colectivo y acabas comprando también una lamparita, aunque no estuviese contemplado en tu presupuesto. Junto a tus compañeros, los tres eslovenos y la italiana, y con la ayuda de media docena de laosianos, que están encantados de echar una mano a los torpes extranjeros, encendéis el farol, mirándoos a los ojos, todos brillantes, todos emocionados por la belleza del momento, y tratas de concentrarte en el deseo que quieres pedir.

Hilando mapas en Loi Krathong

Foto: http://www.blazgvajc.com

Sostienes la lámpara por el extremo y la aguantas hasta que el calor empieza a hacer su trabajo y el farol comienza a elevarse solo. Es el momento de soltarlo, de dejar ir tu deseo, de esperar que, un año después, retorne a ti en forma de sueño hecho realidad. Aunque, muy probablemente, el simple hecho de haber vivido este momento tan mágico es, de por sí, un deseo cumplido.

Farolillos en Loi Krathong

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8 Comentarios

  1. Juan Luis

    Nunca desistas de un sueño, solo se trata de ver las señales que te llevan a el.

    Responder
    • Marta

      ¡Hola Juan Luis! Totalmente de acuerdo contigo. Y, además, muchas veces los tenemos mucho más cerca de lo que pensamos ¡pero nos empeñamos en no verlo!

      Responder
  2. Inma Rizos

    Hermosa experiencia y como todas ….única!….cuanto crecimiento! : ) ….un abrazo

    Responder
    • Marta

      Este viaje está siendo un aprendizaje continuo, Inma. ¡Soy una esponjita! 🙂
      Creo que todo el mundo debería experimentar el viajar solo por un tiempito, al menos una vez en la vida…

      Responder
  3. Sergio

    Preciosas fotos y precioso texto

    Responder
    • Marta

      ¡Gracias, Sergio! Es fácil cuando vives en primera persona algo tan mágico como Loi Krathong… 🙂
      Un abrazo

      Responder
  4. Pedro

    Casi me he sentido allí, con la emoción que transmites. Gracias por recordarme la importancia que tienen los símbolos.

    Responder
    • Marta

      ¡Qué bien, Pedro! Me alegro de que te haya gustado, ¡¡con lo exigente que eres!!

      Responder

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